envases reciclados

El nuevo Reglamento de Envases de la UE: un paso hacia la sostenibilidad con desafíos pendientes

En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad global, la Unión Europea sigue promoviendo medidas estrictas para reducir el impacto ambiental de los residuos. Comenzó a dar pasos en la lucha contra los residuos y el desperdicio de materiales con la implementación del Reglamento (UE) 2025/40 de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés: Packaging and Packaging Waste Regulation). Esta normativa publicada el 22 de enero de 2025 , tras su aprobación por el Parlamento Europeo el 24 de abril de 2024, busca armonizar la legislación sobre envases en los estados miembros para fomentar la economía circular, reducir la generación de residuos y mejorar las tasas de reciclaje.

Para este año 2025 se prevé que entre en vigor el Proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, una iniciativa que busca minimizar el desperdicio de alimentos a lo largo de toda la cadena de producción y consumo. Ambas normativas comparten el objetivo de optimizar el uso de los recursos y reducir la contaminación, estableciendo obligaciones para empresas y consumidores en la gestión eficiente de envases y productos alimentarios. Con estas regulaciones, la UE no solo pretende avanzar en la economía circular, sino también cambiar hábitos de producción y consumo para hacerlos más sostenibles.

Un cambio necesario: reducir residuos y potenciar el reciclaje

Uno de los pilares fundamentales del PPWR es la reducción de envases innecesarios, especialmente los de un solo uso. La normativa establece objetivos ambiciosos: reducir el volumen de residuos de envases en un 5% para 2030, un 10% para 2035 y hasta un 15% en 2040. Además, promueve prácticas de ecodiseño, como la eliminación de tintes en plásticos y el uso de materiales más fácilmente reciclables, con el fin de mejorar la calidad del reciclaje y disminuir la dependencia de nuevas materias primas.

botellas recicladas

Las restricciones más llamativas incluyen la prohibición de sobres unidosis de productos como kétchup o azúcar, así como de minibotes de aseo en hoteles, lo que obligará a la industria a buscar alternativas reutilizables o biodegradables. También se fomentará que los consumidores puedan llevar sus propios envases a supermercados y restaurantes para reducir la producción de nuevos recipientes.

El lado menos visible: costes e impacto ambiental indirecto

Si bien el reglamento busca beneficios ambientales claros, su aplicación no está exenta de controversia. La transición hacia envases reutilizables implica un mayor consumo de recursos y emisiones de CO₂ debido a las necesidades logísticas, ya que su transporte y lavado requieren un gasto energético significativo. Además, la fabricación de algunas de estas soluciones sigue dependiendo de combustibles fósiles, lo que podría contradecir el propósito de reducir el impacto ambiental.

Desde el punto de vista económico, tanto fabricantes como consumidores podrían verse afectados por un aumento de los costes. La patronal de supermercados ya ha advertido que la implementación de estas medidas podría repercutir en el precio de los productos, generando un nuevo reto para la industria y los hogares europeos.

Asetaga y su compromiso con la sostenibilidad

En este contexto, Asetaga se posiciona como un actor clave en la transición hacia modelos más sostenibles. A través del compromiso con la transformación tecnológica la innovación sostenible, y la economía circular, trabajamos para fomentar soluciones que reduzcan el impacto ambiental sin comprometer la viabilidad económica del sector. La sostenibilidad es un desafío colectivo, y el entorno en continuo cambio en el que vivimos debe valorarse como una oportunidad para replantear nuestra relación con los residuos y avanzar hacia un futuro más responsable con el medio ambiente.