Inteligencia artificial en ganadería extensiva: cámaras para mejorar el bienestar animal

El Grupo Operativo BIANEXIA desarrolla soluciones basadas en cámaras, inteligencia artificial e Internet de las Cosas (IoT) para mejorar la monitorización de animales, el bienestar animal y la gestión de explotaciones extensivas y fincas cinegéticas.

La transformación digital está llegando al sector ganadero con herramientas capaces de recopilar y analizar grandes cantidades de información. GPS, sensores de actividad, drones y otras tecnologías permiten conocer cada vez mejor qué ocurre en las explotaciones. Pero existe otra fuente de información especialmente valiosa: las imágenes.

Una fotografía puede mostrar el estado físico de un animal, su postura o su presencia en una determinada zona de la finca. El reto está en poder analizar todas esas imágenes de forma rápida y eficiente. En este contexto trabaja BIANEXIA, un Grupo Operativo Supraautonómico que desarrolla soluciones basadas en inteligencia artificial (IA) e Internet de las Cosas (IoT) para mejorar el bienestar animal y la gestión de la ganadería extensiva y las fincas cinegéticas.

¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial a la ganadería extensiva?

La ganadería extensiva presenta un reto evidente: los animales se encuentran distribuidos por grandes superficies y no siempre es posible realizar una vigilancia continua. Además, algunos problemas pueden aparecer de forma progresiva y pasar desapercibidos durante varios días.

Una red de cámaras puede funcionar como un sistema complementario de vigilancia. Las imágenes obtenidas en distintos puntos de la explotación se recopilan y organizan por fecha y ubicación para que posteriormente puedan ser procesadas mediante inteligencia artificial. El objetivo es transformar miles de fotografías en información que pueda ser utilizada por ganaderos, veterinarios y gestores para tomar mejores decisiones.

De miles de fotografías a información útil

Una explotación puede generar una gran cantidad de imágenes. Revisarlas manualmente una a una resulta poco práctico y consume una gran cantidad de tiempo. La inteligencia artificial puede actuar como un filtro, identificando las imágenes que contienen información potencialmente relevante.

De esta manera, el usuario puede recibir información más estructurada, como:

  • Número de animales detectados.
  • Localización de los animales.
  • Evolución de determinados indicadores.
  • Posibles cambios en su condición física.
  • Zonas con menor o mayor presencia de animales.
  • Alertas que requieren una comprobación sobre el terreno.

Así, la tecnología no busca generar más datos, sino facilitar el acceso a la información que realmente puede ayudar a tomar decisiones.

¿Qué analiza la inteligencia artificial en las imágenes?

El sistema desarrollado en BIANEXIA combina diferentes procesos de análisis de imagen. En primer lugar, la inteligencia artificial debe identificar si existe un animal en la fotografía, diferenciándolo de otros elementos del entorno como árboles, vallas, sombras o nubes. Una vez localizado, el sistema puede analizar determinadas características relacionadas con su aspecto para identificar posibles señales de alerta, como una condición corporal deficiente o signos de debilidad.

Es importante señalar que esta tecnología no pretende realizar diagnósticos veterinarios. Una alerta generada por el sistema debe interpretarse como una señal para que el profesional responsable revise al animal.

Por tanto, el papel de la inteligencia artificial es ayudar a detectar antes y priorizar mejor, mientras que la valoración final continúa dependiendo del conocimiento y criterio del ganadero o veterinario.

Cámaras, GPS y sensores: una visión más completa del animal

Las cámaras no tienen por qué sustituir a otras tecnologías utilizadas actualmente en ganadería. Al contrario, uno de los grandes potenciales de la digitalización del sector está precisamente en combinar diferentes fuentes de información. Un GPS puede proporcionar información sobre la localización y los movimientos de un animal. Los sensores de actividad pueden aportar datos sobre comportamientos como el pastoreo, el descanso o la rumia.

Las cámaras incorporan una dimensión diferente: la información visual sobre el aspecto del animal. La combinación de estos datos puede aportar una visión mucho más completa. Por ejemplo, si un animal presenta una reducción de su actividad y, al mismo tiempo, una cámara registra una postura anómala, ambas señales pueden reforzar la necesidad de realizar una revisión.

Inteligencia artificial para la gestión cinegética

Las aplicaciones de esta tecnología también pueden extenderse a las fincas cinegéticas. Las cámaras de fototrampeo son herramientas habituales para controlar puntos de agua, pasos de fauna y otras zonas de interés. Sin embargo, las grandes cantidades de imágenes generadas pueden dificultar su análisis manual.

BIANEXIA trabaja para convertir esas imágenes en información estructurada que facilite la gestión de las poblaciones de fauna. En especies como el ciervo, este tipo de monitorización puede contribuir a realizar un seguimiento no invasivo, evitando la necesidad de capturar o alterar a los animales. La detección de posibles cambios en su aspecto o comportamiento puede servir como sistema de alerta temprana y aportar información adicional para la toma de decisiones.

La calidad de los datos, clave para que la IA funcione

El desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para el campo no depende únicamente del algoritmo. La calidad y organización de los datos son fundamentales para conseguir resultados fiables. Las condiciones ambientales pueden afectar a las imágenes captadas por las cámaras. La lluvia, el polvo, las ramas, las sombras o una iluminación excesiva pueden dificultar la identificación de los animales.

También es necesario garantizar que:

  • Las cámaras estén correctamente colocadas.
  • La fecha y hora de los dispositivos sean correctas.
  • Las imágenes estén organizadas por finca y zona.
  • Se eviten archivos duplicados.
  • Los modelos utilizados sean adecuados para cada especie.

Estos aspectos forman parte de los retos que BIANEXIA aborda para conseguir una herramienta adaptada a las condiciones reales de la ganadería extensiva y las fincas cinegéticas.

¿En qué punto se encuentra BIANEXIA?

BIANEXIA ya cuenta con un sistema conectado capaz de recibir imágenes y procesarlas automáticamente. Los resultados pueden consultarse mediante herramientas visuales como mapas, gráficos e historiales, facilitando el acceso a la información generada. El siguiente reto es continuar mejorando la robustez del sistema frente a las circunstancias habituales del trabajo en el campo. Porque una solución tecnológica debe ser, ante todo, fiable, práctica y útil para quienes tienen que utilizarla diariamente.

Tecnología al servicio del conocimiento del campo

La inteligencia artificial no sustituye la experiencia de las personas que trabajan con los animales. Su función es complementarla.

Una cámara puede proporcionar información que sería difícil obtener mediante una observación puntual. La inteligencia artificial puede ayudar a analizar esa información y detectar señales que podrían pasar desapercibidas entre miles de imágenes. El resultado es una herramienta de apoyo capaz de ayudar a detectar antes, priorizar mejor y actuar con mayor precisión.

En definitiva, la digitalización de la ganadería no consiste únicamente en incorporar más tecnología, sino en conseguir que los datos generados en las explotaciones se conviertan en información útil para mejorar su gestión.